Fundación Excelentia une el romanticismo de Mendelssohn y la magia de Scheherazade
Hay conciertos que se escuchan y otros que, simplemente, se habitan. La cita que propone Fundación Excelentia para el próximo 27 de octubre en la Sala Sinfónica del Auditorio Nacional de Música pertenece, sin duda, a esta segunda categoría. De la mano de la Orquesta Clásica Santa Cecilia bajo la dirección de Julian Kuerti y con Veriko Tchumburidze como solista de violín, la velada promete ser un sugerente viaje a través de la luz, el virtuosismo y la fascinación por el relato musical, donde el violín se erige como el gran protagonista y conector de mundos.
El recorrido comenzará con el brío épico de la Obertura de «El Príncipe Ígor» de Alexander Borodin, un pórtico perfecto para calentar la atmósfera y adentrar al público en el gran repertorio de aires eslavos. Es una de las piezas instrumentales más célebres y brillantes del repertorio nacionalista ruso. Borodin trabajó en la ópera durante casi dos décadas, pero falleció en 1887 dejándola inconclusa. La obertura fue reconstruida y orquestada tras su muerte por su amigo y colega Alexander Glazunov, quien la escribió basándose en las partes que Borodin le había tocado al piano de memoria. Comienza con una introducción misteriosa y melancólica en tono menor que desemboca en un Allegro lleno de energía heroica, vigor rítmico y vivos contrastes melódicos.
El violín protagonista
Tras esta introducción, la velada pone al violín en el centro del escenario, tanto en su rol concertante (Mendelssohn) como en su faceta narrativa de ‘cuentacuentos’ (Scheherazade). La contención y emoción pura centroeuropea frente al exotismo desbordante y la brillante orquestación de la escuela rusa.
El primer gran hito de la noche llegará cuando la orquesta guarde silencio para dar paso a las primeras reconocidas notas del Concierto para violín en mi menor, op. 64 de Felix Mendelssohn, el concierto de violín romanticismo por excelencia. Una obra maestra gestada durante seis años y revolucionaria en su época. Mendelssohn rompió moldes al hacer entrar al violín solista desde las primeras notas, tejiendo un discurso continuo, melancólico y brillante que atrapa al oyente sin descanso.
Es romántico, apasionado, profundamente lírico y, al mismo tiempo, de una elegancia matemática deslumbrante. Mendelssohn comenzó a esbozarlo en 1838 pensando en su amigo de la infancia, el virtuosísimo violinista Ferdinand David a quien escribió «Me gustaría escribir un concierto para ti el próximo invierno. Tengo uno en mi menor sonándome en la cabeza, cuyo comienzo no me deja en paz». Tardó seis años en terminarlo.
Movimientos sin pausa
Lejos de la solemnidad tradicional, esta obra atrapa desde el segundo uno: no hay largas esperas ni introducciones orquestales pausadas; el violín entra casi de inmediato con una melodía lírica, melancólica y apasionada que parece flotar sobre la orquesta. Gestado durante seis años de minuciosa orfebrería junto al violinista Ferdinand David, este concierto rompió moldes al conectar sus tres movimientos sin pausa, a través de una sola nota sostenida por el fagot, para evitar que los aplausos rompieran el hechizo romántico. En esta ocasión, la partitura estará en las manos de la brillante violinista germano-georgiana Veriko Tchumburidze, ganadora del prestigioso Concurso Wieniawski y cuyo sonido destaca por su hondura y madurez, interpretando además sobre un valioso violín Giambattista Guadagnini de 1756.
Guadagnini está considerado de forma unánime como uno de los más grandes lutieres de la historia de la música, al nivel de Antonio Stradivari y Giuseppe Guarneri «del Gesù». Los instrumentos fabricados en Milán durante la década de 1750 (como este ejemplar de 1756) son sumamente codiciados por solistas y colectores por su excepcional sonoridad, potencia y riqueza de timbres. Los violines de G.B. Guadagnini de la época milanesa alcanzan habitualmente precios de varios millones de euros en subastas internacionales especializadas (como Tarisio, Sotheby’s o Christie’s).
El exotismo de las mil y una noches
Tras la intensidad del Romanticismo centroeuropeo, la segunda mitad de la velada trasladará al espectador hacia el exotismo más deslumbrante con Scheherazade, op. 35 de Nikolai Rimsky-Korsakov. Una obra maestra de la orquestación y el colorido musical inspirado en Las mil y una noches. Esta suite orquestal es un prodigio de color y fantasía sonora. Aquí, el violín abandona su rol puramente concertante para convertirse en la voz misma de Scheherazade: dulce, astuta y sensual, tejiendo melodías sobre el arpa para cautivar al temible sultán y salvar su vida noche tras noche. El sultán Schahriar es representado por un tema grave, pesado y amenazante en los metales y la cuerda. La obra culmina en una gran fiesta en Bagdad y el naufragio del barco contra la roca de imán, para cerrar suavemente con el violín de Scheherazade, victoriosa tras haber conquistado el corazón del sultán.
Rimsky-Korsakov era un maestro absoluto del timbre. No buscaba contar una historia rígida paso a paso, sino pintar paisajes marinos, festivales orientales y tormentas a través de los instrumentos. Desde tempestades marinas hasta la algarabía de los mercados de Bagdad, la orquesta desplegará todo su arsenal tímbrico bajo la batuta del prestigioso director canadiense Julian Kuerti. Formado en las grandes instituciones de Toronto y reconocido internacionalmente —con una sólida trayectoria como asistente en la Orquesta Sinfónica de Boston junto a James Levine y colaboraciones con las principales batutas europeas—, Kuerti aportará su dinamismo, rigor y gran capacidad narrativa para extraer todo el esplendor a esta joya de la escuela rusa.
Se trata de un programa que viaja de la grandiosidad de la Rusia imperial al lirismo romántico y la fantasía oriental. La obertura Príncipe Ígor abre la velada con su energía heroica; el Concierto para violín de Mendelssohn aporta una de las páginas más luminosas y apasionadas del repertorio, y Scheherazade de Rimsky-Korsakov cierra el recorrido con una exuberante sucesión de relatos, colores orquestales y evocaciones.
Rusia imperial y Fantasía Oriental
Para comprender mejor de este estupendo programa, nada como disfrutar de la conferencia «Rusia imperial y Fantasía Oriental» con Carlos de Matesanz (crítico musical y director de programas de Radio Clásica) en el Club Monteverdi y que servirá de antesala al concierto. La conferencia es gratis para las personas con entrada del concierto del 27 de octubre del Auditorio Nacional. Y precio de 15 euros para el resto de personas que deseen asistir
Una velada, en definitiva, concebida para dejar volar la imaginación y disfrutar del talento internacional al servicio de la gran sinfonía.
Sobre Fundación Excelencia
La Fundación Excelentia es una fundación privada sin ánimo de lucro que desarrolla sus actividades en el campo de la cultura. Nace para contribuir a la promoción del patrimonio lírico-musical e impulsar la creación y representación de las artes musicales en todas sus variedades adoptando y aunando las iniciativas necesarias para que se cultiven en libertad y perfeccionamiento permanentes. Son objetivos primordiales de la Fundación la difusión y divulgación de la música y el cultivo de nuevos valores musicales. Entre sus actividades fundamentales se encuentra la organización del Ciclo de Conciertos Excelentia que tiene lugar en la Sala Sinfónica del Auditorio Nacional de Música de Madrid. Promocionando este ciclo la Fundación pretende acercar la música de calidad a todos los públicos con un amplio repertorio.
Además de su apuesta por hacer llegar la música clásica y otras músicas a todo tipo de públicos en distintos lugares de España, la Fundación tiene un fuerte compromiso social y por eso organiza también seminarios, mesas redondas, simposios, conferencias, concursos y cualquier otro tipo de reuniones sobre los temas que constituyen los objetivos de la Fundación. Así mismo, y para el mejor cumplimiento de sus objetivos, la Fundación Excelentia desarrolla un fuerte proyecto educativo que incluye conciertos pedagógicos para niños, ayudas para la formación musical, cursos de música para niños y conciertos benéficos. En su búsqueda comprometida a través del arte y consciente de que la música es un lenguaje para la paz, la Fundación Excelentia desea transmitir a través de su trabajo los valores universales de la armonía y la escucha que tanto ennoblecen al ser humano.
Adquisición de entradas: A través de reservas@fundacionexcelentia.org o llamando al teléfono: 91 4574061 / 91 4583089 y a través de Internet.
Más información: https://excelentiamusica.com/

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Author: viajes24horas
